Lunes, 21 de septiembre de 2026
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A los 27 años, se apagó Presley Gerber: el chico que desfilaba con su madre y terminó pidiendo ayuda en una pantalla

La confirmación del fallecimiento llegó desde la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles y reabre el debate sobre los consumos problemáticos en la industria del modelaje, un rubro donde las carreras empiezan cada vez más temprano.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 21 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

Quiero arrancar por el piso, porque a mí me sirve para entrar en los temas más delicados: en Buenos Aires amaneció gris y con esa llovizna finita que se mete en los hombros, y uno piensa que del otro lado del mundo, en California, donde internaron a Presley Gerber en las últimas semanas, el clima también tiene algo que ver con el ánimo de las personas, sobre todo cuando se transita un tratamiento por consumos problemáticos, porque la cabeza pesa distinto cuando el cielo está cerrado, y por eso me parece importante detenerme en lo que ocurrió con este chico de 27 años, hijo de Cindy Crawford y del empresario Rande Gerber, que murió mientras estaba internado en un centro asistencial de ese estado y cuya noticia fue confirmada por la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles, un sello institucional que le puso gravedad institucional a un final que, para los seguidores de la moda, todavía no termina de procesarse.

Los últimos meses de Presley, según lo que él mismo contó

Lo que se conoce de la recta final de Gerber está ligado a lo que él mismo difundió en redes sociales, un detalle que no es menor porque muestra que, lejos de esconderse, eligió hablar en público de algo que a la mayoría le cuesta poner en palabras: en diciembre de 2025, el modelo publicó en su cuenta de Instagram un video —que después borró— en el que describió los medicamentos que estaba tomando y los ataques de pánico que padecía, y también mencionó distintas pérdidas que lo habían marcado y las vinculó con el momento que estaba atravesando, un testimonio crudo que buscó, según sus propias palabras, acercarse a personas que estuvieran pasando por situaciones parecidas y transmitirles que no estaban solas, y que dejaba en evidencia la fragilidad de un joven que, a pesar de haber desfilado para firmas internacionales, no encontraba dentro de su círculo más íntimo la contención que necesitaba para estabilizarse.

“Presley, te queremos y no estás solo.”Cindy Crawford, madre del modelo, en un mensaje dirigido a su hijo

La reacción de su madre no se hizo esperar y fue directa, casi de puño cerrado, como suelen ser las madres cuando sienten que se les escapa un hijo: Presley, te queremos y no estás solo, le escribió Crawford en un mensaje al que le faltaron pocas letras para transformarse en un pedido de socorro, y esa frase corta contrasta con la cantidad de palabras que la industria de la moda suele usar para referirse a sus figuras juveniles, un contraste que a mí, como alguien que mira de cerca cómo se construye la imagen pública, me parece revelador de la distancia que existe entre el brillo de una pasarela y el silencio de un pasillo de clínica.

De la pasarela a la clínica: una carrera que empezó a los 16

  • Nació el 2 de julio de 1999 en Brentwood, Los Ángeles, y era el mayor de los dos hijos de Cindy Crawford y Rande Gerber.
  • Comenzó su carrera como modelo a los 16 años, una edad que en el rubro es cada vez más habitual y que especialistas en salud mental de la moda vienen cuestionando desde hace años.
  • Trabajó en campañas y desfiles para Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren, cinco firmas que representan la primera línea del circuito internacional.
  • En 2018 compartió con su madre un comercial de Pepsi emitido durante la Super Bowl LII, una de las vidrieras publicitarias más codiciadas del mundo.
  • Como su madre y su hermana menor Kaia, eligió ese oficio desde la adolescencia, en una familia donde el modelaje parece más una tradición que una elección.
  • Kaia, en una entrevista posterior, contó que había postergado sus propias necesidades porque entendía que sus padres debían atender las de Presley, y reconoció que esa dinámica influyó en su propia resistencia a pedir ayuda, un dato que muestra cómo las crisis de un integrante de la familia se ramifican hacia los demás.

Después de conocida la noticia, los allegados difundieron un comunicado en el que solicitaron privacidad y respeto, un pedido que suele repetirse en estos casos pero que convive con la exposición permanente que las propias familias eligieron cuando decidieron vivir de la imagen, y ahí aparece una de las preguntas que la sociedad todavía no resolvió del todo, y que va mucho más allá de Presley Gerber: cómo se regula el ingreso de adolescentes a la industria del modelaje, qué controles existen sobre las exigencias físicas y horarias que se les imponen, y de qué manera el Estado —tanto el de California como los de los países donde estas agencias reclutan— acompaña a los jóvenes cuando la carrera se apaga y queda, en cambio, un cuerpo que todavía pide respuestas, porque de la pasarela al centro de rehabilitación hay una distancia que, en muchos casos, se recorre en silencio.

Lo que el Estado todavía no resolvió

Quiero cerrar la nota, como me sale siempre, señalando lo que falta: la muerte de Presley Gerber vuelve a poner sobre la mesa la ausencia de políticas públicas específicas para los y las modelos jóvenes que enfrentan consumos problemáticos en Estados Unidos, una materia en la que ni la industria ni los organismos de control terminan de hacerse cargo, y en la que las familias terminan absorbiendo costos emocionales y económicos que, por su escala, deberían ser atendidos de manera institucional, porque cuando un chico de 27 años muere mientras está internado, la pregunta no es sólo qué le pasó a él, sino por qué el sistema que lo contrató, lo expuso y lo aplaudió no tuvo a su disposición, a tiempo, una red de contención que evitara este desenlace, y esa respuesta, por ahora, sigue sin aparecer.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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