Celine Dion cantó en París y lloró antes de terminar la primera estrofa
La artista canadiense abrió una residencia de 16 funciones en el Plenitude Arena tras seis años sin subirse a un escenario, y volvió a hablar frente al público del síndrome de la persona rígida que le diagnosticaron en 2022.

Lo que en un primer momento tenía que ser una noche de festejo terminó convertida, como ella misma lo reconoció apenas unos minutos después de subir al escenario, en una noche donde la emoción se le cruzó por delante antes incluso de poder terminar la primera canción, y eso, lejos de empañar el regreso, terminó dándole al reencuentro una dimensión que ni el mejor guion de producción podría haber escrito, porque cuando Celine Dion volvió a pisar un escenario parisino después de seis años de ausencia, en el flamante Plenitude Arena de las afueras de la capital francesa, lo hizo con la voz tomada, con los ojos húmedos y con la convicción firme de que aquella pausa no era una debilidad sino, justamente, la prueba más elocuente de que estaba donde necesitaba estar.
Un regreso con la primera nota todavía en el aire
El show arrancó con los acordes de On ne change pas, uno de sus clásicos cantados en francés, y alcanzó apenas a redondear la introducción: la cantante tuvo que detenerse, respirar y dejar que las lágrimas hicieran el trabajo que la garganta no podía terminar de hacer, y fue ahí, en ese instante suspendido, cuando se dirigió al público para confesar con una mezcla de humor y desborde que se había prometido no llorar pero que, como ella misma admitió entre sonrisas, no cumple sus promesas, una declaración que sonó a pedido de disculpas y a la vez a desahogo, porque inmediatamente agregó que estaba muy feliz de ver a todos, que los había extrañado y que iba a cantar para ellos sin llorar, aunque todos sabían, empezando por ella, que esa segunda parte del propósito iba a ser tan difícil de sostener como la primera.
“Me había prometido no llorar. No cumplo mis promesas. Pero estoy muy feliz de verlos a todos. Los extrañaba. Voy a cantar para ustedes sin llorar.”Celine Dion, durante la primera función de la residencia
Lo que se vio en el Plenitude Arena no fue, conviene aclararlo, un regreso cualquiera ni un concierto pensado simplemente para sacudir el polvo de un repertorio archiconocido, sino la primera de las 16 funciones que la canadiense tiene previstas entre septiembre y octubre de este año en ese mismo escenario, a las que se suman otras diez fechas ya confirmadas para mayo de 2027, una residencia que se pensó para ser vivida en dos tandas y que encuentra a la artista en un presente muy distinto al de sus últimas apariciones públicas, porque entre aquel último show y este pasaron cosas que ella misma se encarga ahora de poner en palabras, y una de ellas, quizás la más determinante, fue el diagnóstico que recibió en 2022.
Vivir con el síndrome de la persona rígida
Ese año, Celine Dion contó públicamente que padecía el síndrome de la persona rígida, una enfermedad neurológica y autoinmune poco frecuente que compromete el control muscular y puede provocar espasmos severos, un cuadro que la obligó a cancelar una gira completa y a mantenerse alejada de los escenarios durante un lustro, y del que habló durante el concierto con una franqueza que deja en evidencia cuánto cambió su manera de entender la relación con el cuerpo y con el oficio, porque si en otra etapa de su carrera lo que se ponía en juego era la potencia vocal o la fidelidad a determinada canción, aquí lo que se juega es algo mucho más elemental, que es la posibilidad misma de subir a un escenario y sostenerse en pie hasta el final.
“Al convivir con ello día tras día, he llegado a aceptarlo. Y he decidido convertirlo en mi razón de vivir.”Celine Dion, sobre su convivencia con el síndrome de la persona rígida
A esa primera reflexión se sumó después otra, tan importante como la anterior, en la que la artista recordó la promesa que se había hecho a sí misma en pleno proceso y que, según sus propias palabras, ofició de motor durante los meses más difíciles del tratamiento, porque mientras el mundo del espectáculo daba por hecho que el regreso iba a ser cuestión de tiempo, ella sabía que el verdadero reto no era negociar una fecha con un promotor ni elegir un repertorio, sino recuperar algo tan básico como la confianza en que el cuerpo iba a responder cuando la música empezara a sonar, y ese fue, justamente, el punto al que llegó cuando sostuvo frente al público que había prometido volver, que estaba regresando a los escenarios y que, en consecuencia, allí estaba, cantando para ellos y para ella misma, cantando en vivo, una distinción que no es menor y que vale la pena leer con atención, porque la diferencia entre cantar para un público y cantar para un público y para una misma marca, en su caso, el límite exacto entre la artista de antes y la artista de ahora.
Una noche que se cierra como empieza: con una frase
La velada fue cerrando con la misma temperatura emocional con la que había arrancado, porque al final del show, cuando ya había pasado todo lo que tenía que pasar y el público de pie todavía procesaba lo que acababa de ver, Celine Dion tomó el micrófono una vez más y eligió las palabras con las que quería que se recordara aquella noche, y lo hizo con una frase breve, casi una definición de lo que significa volver después de lo que ella volvió, que funcionó al mismo tiempo como agradecimiento, como balance y como umbral hacia lo que viene, porque lo que dijo, con la simpleza con la que se dicen las cosas cuando ya no queda espacio para el artificio, fue que muchas gracias, que acababa de cumplir un sueño, una afirmación que, viniendo de una cantante que lleva décadas de carrera y de escenarios colmados, no remite a un deseo incumplido de fama ni a una aspiración artística postergada, sino a algo mucho más íntimo y a la vez mucho más grande, que es el de pararse otra vez frente a la gente que la espera y cantar, simplemente cantar, que es, en definitiva, lo que siempre supo hacer y lo que durante seis años no tuvo certeza de volver a poder hacer.
Quedan, hacia adelante, otras 15 funciones en esta primera tanda parisina y otras 10 ya confirmadas para 2027, con lo cual el regreso, lejos de cerrarse con esta noche inaugural, recién está empezando a escribirse, y cada nueva fecha, más allá del repertorio o de los invitados que puedan sumarse, va a tener inevitablemente ese mismo peso específico que tuvo esta, el de una artista que aprendió a convivir con una enfermedad que en otro momento la hubiera mantenido definitivamente lejos del escenario y que, en cambio, eligió transformar esa convivencia en una razón para volver a subirse a él.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

El equipo detrás de 'Terrifier' revive una de las sagas de terror más impactantes con una nueva entrega en 2026

Luis Miguel volvió a Buenos Aires para cerrar la gira con su colección de clásicos y un carisma arrollador

Septiembre llega con dos Nintendo Direct y el esperado gameplay del remake de Ocarina of Time
