Con el calor llegan las plagas: recetas caseras que recomienda el INTA para defender el jardín sin químicos
Pulgones, ácaros, mosca blanca y hongos se multiplican con la llegada de los meses cálidos. Hay preparados fáciles de hacer en casa con ortiga, ajo, naranja o cebolla que sirven como prevención o para los ataques incipientes.

Acá, en la vereda de casa, ya se siente el calor pesado que anticipa lo peor: la humedad se pega a la ropa, las plantas empiezan a transpirar y, casi sin que uno se dé cuenta, aparecen los pulgones verdes sobre los rosales, la mosca blanca revoloteando alrededor de la tomatera y esa polvillo finísimo en el envés de las hojas que delata la presencia de ácaros. Con la primavera y el verano el jardín se llena de vida, y por eso mismo se llena también de visitantes que nadie convocó. La pregunta que me hago todos los años, y que me vuelve a hacer este septiembre cualquier vecino del departamento de San Martín, es si hay manera de defendingee sin terminar rociando todo con productos que después uno ni quiere tener cerca de la ensalada. La respuesta, según lo que difunde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), es que sí: hay recetas caseras, económicas y de elaboración bastante simple, que funcionan como prevención y como primera línea cuando el ataque todavía no pasó a mayores.
Por qué en primavera y verano el jardín se llena de plagas
Lo que me gusta remarcar, porque me lo cruzó un vecino que tiene toda la vida huerta en el fondo, es que no son los mismos bichos los que aparecen en septiembre que los que aparecen en enero. Cuando el termómetro sube pero todavía quedan mañanas húmedas y rocío, lo que se dispara son los hongos: ese manto blancuzco sobre la hoja, las manchas oscuras en el zapallo, el mildiu de la vid. Ya entrada la temporada más seca, en cambio, el ambiente se vuelve más propicio para los insectos y los ácaros, que además encuentran mayor abundancia de frutos y hojas tiernas donde alimentarse. Entender ese pulso, aclaran desde el INTA, ayuda a elegir el preparado correcto en cada momento y a no perder tiempo echando lo que no corresponde.
Tres reglas básicas antes de empezar a macerar
- Usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica. Los metálicos pueden liberar elementos tóxicos para la planta.
- Preparar los macerados en un lugar ventilado y sin luz solar directa.
- Colar bien el líquido antes de pulverizar, para no tapar la boquilla del rociador.
Dicho esto, paso a compartir las preparaciones que recomienda el organismo para huertas y jardines domésticos, aclarando que ninguna sustituye a un agroquímico cuando el ataque ya es severo, pero que andan muy bien como prevención o en los primeros estadios del problema.
Purín de ortiga: el clásico contra pulgones y hongos
Para mí, el más conocido, y el primero que aprendí a preparar de la mano de un vecino del departamento de Maipú, es el purín fermentado de ortiga. La receta pide un kilo de ortiga fresca, o entre cien y doscientos gramos si la conseguimos ya seca, en diez litros de agua. Se deja fermentar a la sombra entre siete y doce días, revolviendo a diario hasta que desaparezcan las burbujas. Cuando ya está, se cuela y se diluye en la misma cantidad de agua antes de aplicarlo sobre las hojas. Controla pulgones y hongos y, como yapa, aporta nutrientes al suelo. Un detalle que vale la pena repetir: conviene manipular la ortiga con guantes, porque si uno la toca con el antebrazo descubierto lo paga con picazón durante horas.
Macerado de ajo con alcohol, el más completo
El macerado concentrado de ajo con alcohol es, de todos los que probé, el más rendidor, y el que más me recomienda un vecino del departamento de Rivadavia que tiene quinta propia. Se licúa una cabeza entera de ajo con medio litro de agua y medio litro de alcohol, se deja siete días en la heladera, se filtra y, al momento de usar, se diluyen cien mililitros por cada litro de agua, agregando un poco de jabón blanco neutro como adherente para que la preparación se pegue a la hoja y no resbale. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos, así que es un verdadero todo en uno para tener siempre a mano.
Las opciones express: cáscara de naranja, cebolla y ruda con salvia
Cuando lo que quiero es algo más rápido y que no fermente durante días en el patio, tengo otras tres recetas mucho más simples que también circulan en el manual del INTA. La primera es hervir la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos, dejar enfriar y pulverizar contra pulgones y cochinillas. La segunda es cortar dos o tres cebollas medianas y dejarlas reposar en agua hirviente hasta cuarenta y ocho horas, para atacar pulgones y hongos. La tercera, mi favorita de las tres por el aroma que deja en el jardín, es una infusión de ruda y salvia en proporciones iguales, que sirve para controlar pulgones sin necesidad de fermentación. En todos los casos, conviene aplicar al atardecer, evitar las horas de pleno sol y repetir cada cinco o siete días si el problema persiste. "Mientras uno sea constante y observe las plantas todos los días, no hace falta envenenar nada para tener un jardín sano", me resumió el vecino con el que cerré la tarde de consultas, mientras acomodaba el rociador en el galpón.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

El ritmo de la música y su efecto en las neuronas, bajo la lupa científica


