Miércoles, 23 de septiembre de 2026
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La calma cambiaria no oculta un mercado que se mueve por goteo y donde el blue volvió a picar arriba

El miércoles dejó al dólar del Banco Nación clavado en 1.535 pesos por sexta rueda seguida, mientras el informal subió cinco pesos hasta los 1.560 y el mayorista avanzó dos, en una jornada con menos volumen y con la mirada puesta en la diferencia que se abre entre la ventanilla bancaria y el circuito paralelo.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · 23 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

El cielo de la city porteña amaneció con esa brisa tibia que precede a los días de septiembre y que, en la rutina de los operadores de cambio, suele traducirse en un mercado que se mira las manos antes de moverse: cuando el tiempo se muestra benévolo y el sol entra parejo por las ventanillas, las decisiones se postergan y el volumen se cae, como me contaba años atrás un viñatero de Rivadavia mientras revisaba el pronóstico para decidir si abría o no la última tanda de riegos en la hilera. Esa misma calma tensa se repitió este miércoles en el segmento cambiario, donde las cotizaciones apenas se corrieron de su eje y dejaron la sensación de que el mercado está respirando, pero no dormido.

El oficial se plantó y el blue volvió a picar arriba

El precio de venta del Banco Nación completó seis ruedas consecutivas sin modificaciones y se sostuvo en 1.535 pesos, su máximo nominal hasta ahora. Es una señal a la que conviene prestar atención: cuando una entidad de referencia congela su pizarra durante casi una semana, en el circuito informal empieza a abrirse una brecha que, de sostenerse, suele empujar a quienes necesitan dolarizarse a buscar canales por fuera de la ventanilla oficial. Y eso fue exactamente lo que pasó este miércoles: el dólar blue subió cinco pesos, un 0,3%, y cerró en 1.560, dejando una diferencia de 25 pesos respecto del precio del Nación. Para dimensionarlo, basta recordar que el récord nominal del blue fue de 1.570 pesos y se había registrado el 28 de julio, por lo que el cierre de esta rueda quedó todavía debajo de aquella marca, aunque a tiro de un salto.

El promedio minorista que releva el Banco Central entre las entidades financieras se ubicó en 1.536,17 pesos para la venta y en 1.483,12 para la compra. Son dos números que vale la pena leer por separado, porque muestran las dos puntas de la operación: lo que paga quien quiere hacerse de divisas y lo que recibe quien las entrega. Y en el medio, el mayorista, que es el precio que ven exportadores e importadores, cerró a 1.516 pesos, dos pesos arriba de la rueda previa, un incremento del 0,1%, aunque durante la mañana llegó a operarse en 1.518.

  • Banco Nación (venta): 1.535 pesos, sin cambios por sexta rueda consecutiva.
  • Dólar blue: 1.560 pesos, tras subir cinco pesos en la jornada (0,3%) y a 10 pesos del récord de 1.570 del 28 de julio.
  • Promedio minorista BCRA: 1.536,17 pesos (venta) y 1.483,12 pesos (compra).
  • Dólar mayorista: 1.516 pesos, con un avance diario de dos pesos (0,1%) y suba de 61 pesos en lo que va de 2026 (4,2%).
  • Volumen operado: USD 481 millones, un 21% menos que en la rueda anterior, según ABC Mercado de Cambios.
“Fue una rueda equilibrada, con precios algo superiores a los del día previo y con un volumen que se vio claramente acotado.”Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios

En lo que va de septiembre el mayorista apenas sumó tres pesos, un 0,2%, y en el acumulado de 2026 el aumento llega a 61 pesos, equivalente al 4,2%. Son movimientos chicos, sí, pero cuando se los mira en conjunto con la suba del blue y con el estancamiento del oficial dibujan una fotografía conocida: un mercado donde la oferta de dólares sigue siendo laxa y donde el Estado, otra vez, aparece como el gran ausente de la cancha. Porque mientras el blue se acerca de a poco a su récord y la brecha vuelve a abrirse, lo que todavía no resolvió nadie es por qué el Banco Nación puede sostener seis ruedas sin tocar su pizarra en un contexto donde el resto de las cotizaciones se mueve, casi como si la política cambiaria se estuviera decidiendo a la espera de lo que ocurra con la cosecha gruesa, con el precio de la soja y, sobre todo, con lo que termine pagando el exportador por cada dólar liquidado desde la tranquera hasta la góndola.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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