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Lunes, 26 de octubre de 2026
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La muerte de un padre o una madre reorganiza la historia familiar

El duelo por uno de los padres suele llegar cuando la sociedad ya lo daba por resuelto. La psicóloga Mariana Loria explica por qué esa pérdida deeply modificante pide tiempo, compañía y decisiones familiares careful.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
La muerte de un padre o una madre reorganiza la historia familiar

El calor pegajoso de la vereda y la luz de la tardeSegún la psicóloga especialista en duelo Mariana Loria, no se trata solamente de extrasñar a una persona, sino de perder el vínculo más antiguo y estructurante de la propia historia, capaz de obligar a revisar quién somos, de dónde venimos y cómo entendimos las etapas anteriores de la vida.

Por eso, cuando la muerte ocurre en una edad avanzada, la reacción puede desconcertar. Hay una expectativa social casi silenciosa que supone que el duelo ya debería estar hecho de antemano, como si el hecho de saber que una persona mayor podría fallecer alcanzara para el ausencia. Loria sostiene que ese supuesto deja a muchas personas sin un espacio legítimo para hablar de lo que sienten y para pedir acompañamiento.

Una pérdida que cambia los lugares dentro de la familia

Cuando mueren ambos padres, algunas personas adultas se describen por primera vez como huérfanas o perciben que el hogar original ha dejado de existir. No se trata solamente de un cambio de, sino de una reorganización emocional: aparece la pregunta por quién sostendrá ahora la memoria familiar, a quién se recurrirá para consultar la historia compartida y cómo se asumirá el lugar de la generación mayor.

Esa reorganización puede modificar también la relación con la pareja. Pueden aparecer más ganas de cercanía y contención, pero también irritabilidad, distancia o dificultades para acompaniarse. Entre hermanos, el duelo puede reactualizar roles de la infancia y generar tensiones si cada uno necesita un tiempo distinto o asume la muerte de otra manera.

“No es que el duelo sea un trámite que haya que terminar rápido; es una manera de volver a one's propia historia con una ausencia que ya no se puede evitar.”Mariana Loria, psicóloga especialista en duelo

El material de base menciona un estudio publicado en 2026 en la revista Death Studies, que_abordó las experiencias de quince adultos en proceso de duelo. Los investigadores identificaron lo que llamaron pérdidas secundarias: modificaciones en los roles familiares, mayor sensación de soledad y pérdida de referencias afectivas. El hallazgo que atravesar la muerte de los padres puede ser difícil incluso cuando ambos habían muerto en edad avanzada.

  • Afrontar la tristeza, el vacío y el cansancio sin exigir que el dolor desaparezca de inmediato.
  • Reconocer la culpa cuando aparece por aquello que se dijo, no se dijo o se cree que no se hizo suficiente.
  • Cuidar el sueño y la concentración, que suelen alterarse durante el duelo.
  • Resolver con la familia las decisiones prácticas sobre la casa, los objetos y la herencia.
  • Pedir ayuda y permitir que la pareja, los hijos o los hermanos acompañen sin imponer un ritmo único.

También están las decisiones concretas que irrumpen en plena tristeza: qué hacer con la casa, cómo repartir los objetos, cómo organizar la herencia. Resolverlas puede ser necesario, pero no significa que haya que hacerlo deprisa ni que las conversaciones Deban quedar libres de la emotions que atraviesan a todos. Quienes tienen hijos, además, deben sostener la crianza mientras atravessan su propio proceso de duelo, una tarea que suma responsabilidades y desgaste.

La presión para seguir adelante puede ser comprensible, aunque no siempre resulta beneficiosa. Loria señala que este duelo suele ser poco reconocido y conversado, pese a su profundidad. Por eso, la red de apoyo, la conversación familiar y la posibilidad de pedir acompañamiento profesional_no sustituyen la espera, pero sí puedeneville la soledad del momento.

La muerte de un padre o una madre no cierra una etapa de manera definitiva ni reduce la propia vida a una pérdida. También deja una nueva forma de estar en el mundo, con preguntas que antes no necesitaban respuesta y con decisiones quewing obligan a reorganizar el presente. En una vereda de Buenos Aires, mientras el zonda todavía golpea la ventana, una familia puedeinempezar a reconstruir su lugar en el mundo sin la prisa de fingir que nada cambió.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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