Robots repartidores en la mira: los acusan de espiar caras en la calle y la Justicia de Illinois ya tomó nota
Coco Robotics y Serve Robotics, dos firmas que mueven comida por las veredas de Chicago, enfrentan demandas por capturar rasgos faciales y corporales sin pedir permiso. Las dos se defienden, pero el tema recién empieza.

Me pasó esta semana: pedí un sándwich por la app, salió del local y, en lugar de un cadete en moto, me esperaba una especie de heladera con ruedas en la puerta. Lo saludé con un gesto medio tonto porque no sabía si tenía cámara. Adivinen qué: tenía, y parece que no es la única. Días después me entero de que dos empresas que manejan estos robots repartidores en Chicago están siendo demandadas por, básicamente, mirar demasiado.
Las acciones judiciales se presentaron en el condado de Cook, Illinois, contra Coco Robotics y Serve Robotics, dos operadoras de robots de reparto de comida. Los demandantes sostienen que, mientras estas cajitas autopropulsadas circulan por las veredas, sus sensores y cámaras registran rostros, manos y cuerpos de clientes y transeúntes sin que nadie haya firmado un consentimiento para eso. El dato biométrico, vale aclarar, es cualquier medición del cuerpo que sirva para identificar a una persona: la cara, la huella, el iris, la forma de la mano. Una vez que entra en una base, es casi imposible de borrar.
Qué dice cada empresa
Serve Robotics, que mueve comida con robots desde 2021, reconoció que sus equipos llevan cámaras y sensores, pero aclaró que la función es una sola: que el robot no se estampe contra un poste o una abuela. La compañía afirmó que no está diseñada para reconocer personas ni armar perfiles biométricos, y avisó que va a pelear la denuncia en la Justicia. Es, en criollo, la estrategia del "yo no fui" pero con bastante más dólares en abogados.
Coco Robotics fue un paso más allá y negó de plano haber juntado datos biométricos en Chicago. Carl Hansen, su responsable de Relaciones Gubernamentales, dijo que la demanda malinterpreta la tecnología que usan los robots. Entre los puntos que mencionó Hansen: la empresa nunca usó LiDAR en esa ciudad. El LiDAR es un sistema que dispara pulsos láser para mapear el entorno, parecido a un radar pero con luz, y suele generar mapas tridimensionales muy detallados del espacio por donde pasa.
- Coco Robotics asegura que los datos que recopila cumplen con la normativa local de Illinois.
- La empresa afirma que comparte información de navegación anónima para mejorar la seguridad en las veredas.
- Entre los receptores de esos datos mencionó a BlindSquare, una aplicación de navegación pensada para personas ciegas o con baja visión, a la que envía alertas en tiempo real sobre obstáculos.
- La compañía también dijo que no comparte los videos del inicio ni del final de los recorridos, justo los momentos donde podrían aparecer caras de clientes recibiendo pedidos.
Illinois tiene desde 2008 una ley de privacidad biométrica, la BIPA, que es de las más duras de Estados Unidos. Pide consentimiento expreso por escrito cada vez que una empresa quiere este tipo de información, y permite que cualquier damnificado demande una indemnización por cada registro hecho sin permiso. Es, para dimensionarlo, como si la ley te cobrara un monto fijo cada vez que un comercio te saca una foto sin avisarte.
Por qué importa acá y ahora
Los robots de reparto circulan a velocidad peatonal, entre cinco y ocho kilómetros por hora, y llevan un compartimiento cerrado para que la comida llegue entera. Eso los hace útiles en zonas donde un auto o una moto no entran fácil, como campus universitarios, complejos de oficinas o barrios con muchas calles peatonales. El problema es que, para moverse sin chocarse, necesitan ver todo lo que los rodea. Y ahí es donde la tecnología empieza a parecerse a la del reconocimiento facial, aunque las empresas digan que no lo es.
“Reconocemos el uso de cámaras y sensores para que los robots circulen de manera segura por las veredas; no están diseñados para identificar personas ni crear perfiles biométricos.”Serve Robotics, en un comunicado
El caso recién empieza y todavía no hay sentencia. Pero deja picando una pregunta que va a aparecer cada vez más seguido: si un cacharro con ruedas necesita una foto tuya para entregarte una milanesa, ¿quién te avisa, y quién se queda con esa foto? Yo, mientras tanto, voy a volver a pedir por la app, pero esta vez con la gorra bien puesta. Un consejo, ya que estamos: si vivís en una ciudad donde circulan estos robots, fijate en la política de privacidad de la app que los usa, y si te cruzás con uno y no querés aparecer en ninguna base de datos, caminá por la calle y no por la vereda. Suena exagerado, pero hasta que la Justicia no se expida, es lo más sensato que tengo para dar.
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