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Jueves, 22 de octubre de 2026
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Tormentas en Neuquén: el manual de la casa para que el agua no gane la pulseada en la calle

La alerta amarilla vuelve a encender las alarmas en la capital neuquina, con acumulados que pueden pasar los 35 milímetros y un sistema pluvial que ya viene exigido. Un repaso por lo que conviene hacer en el hogar antes de que caiga la primera gota y durante el temporal, de la mano de un funcionario municipal y de los vecinos que ya pasaron por esto.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Tormentas en Neuquén: el manual de la casa para que el agua no gane la pulseada en la calle

Acá en Neuquén el aire cambió de golpe y otra vez hay que mirar al cielo con desconfianza. El Servicio Meteorológico Nacional mantiene activa una alerta amarilla por tormentas para toda la provincia, con un panorama que a esta altura ya suena conocido pero que no por eso deja de preocupar: lluvias intensas en muy poco tiempo, ráfagas que pueden ser fuertes y granizo ocasional, con acumulados que se mueven entre los 10 y los 35 milímetros y que, en algunos puntos, prometen superar ese techo.

Lo que hace distinta a esta vuelta es la herencia que dejó la semana. En varias zonas de la región las precipitaciones ya venían por encima del promedio anual, y eso significa que el suelo está saturado y los desagües trabajan al límite. Cuando a ese combo se le suma la velocidad con la que el agua baja desde la barda hacia el río, el resultado se repite en cada esquina anegada de la capital neuquina.

Lo que la Municipalidad ya puso en marcha

Cuadrillas del municipio salieron a la calle con tareas preventivas sobre sumideros, canales entubados y canales a cielo abierto, en una ciudad que cuenta con 360 sumideros distribuidos por el ejido urbano. La idea es llegar antes de que la tormenta haga de las suyas, pero la experiencia indica que el verdadero cuello de botella no está tanto en las obras como en lo que los vecinos tiran o dejan tirado en la vía pública.

  • Limpiar las canaletas del techo y los desagües domiciliarios para que el agua encuentre salida y no se devuelva adentro de la vivienda.
  • No sacar la basura hasta el viernes, una vez levantada la alerta, así las bolsas no quedan expuestas a volarse o terminar sobre las rejas de los sumideros.
  • Evitar circular por calles anegadas cuando no se puede calcular la profundidad del agua, ni a pie ni en auto.
  • No levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia: el agua puede ocultar la abertura y provocar caídas de personas, animales o vehículos.

Sobre este último punto, el subsecretario de Limpieza Urbana, Cristian Haspert, fue tajante cuando le tocó explicarlo. Haspert, que conoce de memoria el recorrido que hace una bolsa plástica desde la vereda hasta el interior de un conducto, describió el cuadro con una frase que dejó pensando a más de uno.

“Cuando una cuadra se inunda de cordón a cordón, el origen más frecuente es un tapón dentro del sistema; ahí hay que esperar uno o dos días hasta que baje el nivel para poder entrar a destapar.”Cristian Haspert, subsecretario de Limpieza Urbana de Neuquén

Y fue todavía más directo al momento de pedirle un favor a la gente. Haspert, en diálogo con este portal, insistió con un mensaje que parece de manual pero que se repite tormenta tras tormenta: las rejas no están ahí para frenar el agua, sino para impedir que entren residuos y terminen obstruyendo las cañerías. Quitarlas es abrir una trampa.

“No hay que levantar las rejas de los sumideros bajo ninguna circunstancia. Se puede caer una persona, un animal o un vehículo, porque si hay mucha agua no lo ves.”Cristian Haspert

Carlos, vecino del centro, lo dice con la tranquilidad de quien ya vio la película más de una vez. Cuenta que cada vez que se anuncia tormenta guarda los tachos, mete los maceteros adentro y revisa que las hojas no tapen la rejilla del patio, porque sabe que después termina barriendo el barro que dejó la esquina inundada. Es, a su modo, la misma lógica que repite la Municipalidad: la prevención empieza en la vereda de cada casa, mucho antes de que el cielo se ponga negro.

Para el viernes, según el pronóstico, la inestabilidad comenzaría a ceder y se abriría una ventana de tiempo más tranquilo. Mientras tanto, vale la pena repasar la lista, charlar con los vecinos del edificio o de la cuadra y, sobre todo, no subestimar al temporal: en Neuquén, cuando el cielo se decide, la diferencia entre un susto y un dolor de cabeza grande se juega en los detalles que se hacen antes de la primera gota.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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