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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Tres milímetros en el pulmón: por qué a veces conviene operar lo que casi no se ve

El papa León XIV será sometido a una cirugía preventiva por un nódulo pulmonar detectado en controles de rutina. Especialistas argentinos explican cómo se evalúa una lesión diminuta y en qué casos la intervención se justifica aun cuando el tamaño parece insignificante.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Tres milímetros en el pulmón: por qué a veces conviene operar lo que casi no se ve

León XIV, el papa, se va a tener que sentar un rato en el quirófano antes de arrancar la gira latinoamericana de noviembre. La noticia cayó esta semana y, como suele pasar con todo lo que toca al Vaticano, se instaló rápido en las mesas de los argentinos. A mí, que vengo siguiendo el tema, lo que más me llamó la atención no es la palabra operación, que asusta, sino los tres milímetros: una lesión más chica que un garbanzo, encontrada de chiripa en un control de rutina, y que igual va a ser extirpada. ¿Cómo se explica eso? Para entenderlo, me junté a charlar con neumonólogos e infectólogos que viven este tipo de decisiones todos los días.

Qué es un nódulo pulmonar y por qué aparece

Qué es un nódulo pulmonar y por qué aparece

Acá va la primera aclaración, y la repito porque siempre genera confusión: un nódulo pulmonar no es, por definición, un cáncer. Es una manchita redonda u opaca que aparece en una placa de tórax o en una tomografía, muchas veces pedida por otro motivo (un dolor de espalda, un examen preocupacional, un control cardiológico). La neumonóloga Ana María Putruele, que fue jefa de la División Neumonología del Hospital de Clínicas José de San Martín de la UBA, me lo puso en términos llanos: “Tres milímetros no es importante. Es por prevención”. Es decir, en el caso del papa se actúa antes de que algo se vuelva problemático, no porque algo ya lo sea.

El infectólogo Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud, completó la foto: más del 60 por ciento de los nódulos solitarios de pulmón son benignos. Muchos son granulomas, es decir, cicatrices chiquitas que dejarones o infecciones viejas que pasaron sin síntomas. Otros pueden ser infecciones activas o, en menor medida, lesiones malignas. Por eso el tamaño solo no cierra el diagnóstico: hay que mirar la forma, los bordes, la densidad, las calcificaciones y, sobre todo, los antecedentes del paciente (si fuma, si tuvo tuberculosis, si trabaja expuesto a polvo o asbestos).

Cómo se decide operar una lesión tan chica

Cómo se decide operar una lesión tan chica

  • El tamaño: cuanto más grande, mayor sospecha. Los tres milímetros del papa están muy por debajo del umbral crítico de los ocho milímetros que usan las guías internacionales como referencia.
  • La forma de los bordes: si son regulares y lisos, a algo benigno; si son espiculados, como con pincitas, levantan más alerta.
  • La densidad: pueden ser sólidos, subsólidos o en vidrio esmerilado, y cada patrón habla de un comportamiento distinto.
  • Las calcificaciones: ciertos tipos de calcio dentro del nódulo suelen indicar procesos viejos ya curados.
  • Los antecedentes: tabaquismo, exposición laboral, enfermedades respiratorias previas y, especialmente, contar con tomografías anteriores para comparar si la lesión creció o lleva años igual.
“Nunca uno puede asegurar el diagnóstico con solo la imagen.”Alejandro Garcés, jefe médico de Helios Salud

Lo que sigue, cuando la imagen no alcanza, es un camino escalonado: repetición de la tomografía en tres a seis meses para ver si hay crecimiento, una tomografía por emisión de positrones (PET) que mide actividad metabólica, o una biopsia para llegar al tejido. Las guías Fleischner, que son la referencia mundial para estos casos, sugieren conductas distintas según el nódulo supere o no los ocho milímetros, pero siempre dejando margen para el criterio médico.

El mensaje de fondo: actuar antes de que duela

El mensaje de fondo: actuar antes de que duela

Putruele cerró la charla con una idea que vale la pena quedarse: “En general, el pronóstico, si es pequeño, es bueno”. La frase aplica al papa y aplica a cualquiera que se encuentre con un hallazgo así en un chequeo. La diferencia entre asustarse y actuar con criterio está, justamente, en no saltearse los pasos: imagen, comparación con estudios viejos, evaluación de factores de riesgo y, solo si el cuadro lo pide, cirugía. Tres milímetros no suenan a nada, pero a veces son la señal más barata que la vida nos manda para evitar un problema grande dentro de diez años.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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