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Un flan con aroma a café: la receta clásica que se reinventa con un toque intenso

Con huevos, leche, café, azúcar y caramelo líquido se prepara un postre que puede ir de suave a bien cargado según la proporción que elija quien lo cocine. La clave está en el baño maría y en el reposo en la heladera hasta el día siguiente.

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Inés BaigorriaTurismo · 14 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

La preparación del flan de café parte de una base conocida por cualquier aficionado a la repostería casera: huevos batidos, leche y azúcar. La diferencia con el flan clásico está en reemplazar parte del líquido por café preparado, una proporción que define el carácter del postre. A mayor cantidad de café y menor presencia de leche, el sabor resulta más pronunciado y profundo; cuando se invierte la relación, el resultado se inclina hacia un perfil más suave y lácteo. El dulzor también puede modularse ajustando el azúcar, de modo que cada cocinero puede imprimirle su propio sello.

Los ingredientes y el armado de las porciones

Para comenzar se cubren cuatro flaneras individuales con una cucharadita de caramelo líquido en la base y los laterales. El caramelo puede elaborarse en casa o adquirirse ya listo. En paralelo, se mezcla el café con el azúcar hasta lograr una disolución completa, se incorpora la leche y se deja entibiar la preparación antes de unirla con los huevos previamente batidos. La mezcla resultante se reparte con cuidado entre las flaneras, completando el primer paso de la receta.

La cocción al baño maría

La cocción se realiza al baño maría: las flaneras se disponen dentro de una fuente con agua caliente que alcance aproximadamente un tercio de su altura. El horno debe estar precalentado a 180 grados centígrados con calor arriba y abajo, y el tiempo de cocción ronda los 25 minutos, un período tras el cual la superficie adquiere la consistencia característica de este postre.

  • Cuatro huevos, una taza de leche, media taza de café preparado, media taza de azúcar y caramelo líquido para cubrir cuatro flaneras individuales.
  • Baño maría en fuente con agua caliente hasta un tercio de la altura de las flaneras, horno a 180 grados centígrados con calor arriba y abajo durante 25 minutos.
  • Reposo a temperatura ambiente y luego en la heladera; el desmoldado al día siguiente garantiza que el flan mantenga la forma.
  • Porciones individuales que pueden servirse solas, con el caramelo del molde, o acompañadas con crema batida, almendras picadas o rodajas de fruta.

El reposo como secreto del resultado

Una vez fuera del horno, los flanes deben enfriarse a temperatura ambiente y después trasladarse a la heladera. Los especialistas coinciden en que desmoldar al día siguiente, cuando el postre está bien frío y firme, es lo que asegura que mantenga la forma y presente una textura pareja. El caramelo que queda en el molde se derrite levemente con el frío y genera una salsa natural que acompaña cada porción, aunque también puede optarse por sumar crema batida, almendras picadas o rodajas de fruta como complemento.

La receta rinde cuatro porciones individuales y se adapta con facilidad a los gustos de cada cocina: más café para los amantes del sabor intenso, más leche para quienes prefieren un perfil delicado. Una preparación simple, con ingredientes básicos, que demuestra cómo un pequeño cambio en las proporciones puede transformar un postre de toda la vida.

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Inés BaigorriaTurismo

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