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Un polo gastronómico en Núñez reúne cinco rubros artesanales bajo el mismo techo

En el pasaje Río Piedras, a pocas cuadras del Libertador, un cocinero abrió un local de 200 metros donde elabora pastas, panes, chacinados, pastelería y viandas, y los fines de semana la gente hace cola en la vereda.

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Inés BaigorriaTurismo · · 4 min de lectura
Un polo gastronómico en Núñez reúne cinco rubros artesanales bajo el mismo techo

A unos veinte minutos del centro porteño, en el barrio de Núñez, el pasaje Río Piedras se convirtió en una referencia inesperada para quienes buscan producción artesanal de buena factura. A apenas dos cuadras de la Avenida del Libertador, entre edificios residenciales y locales, funciona desde septiembre pasado un espacio gastronómico de 200 metros cuadrados que reúne, bajo una estética común, cinco especialidades que suelen habitar barrios distintos de la ciudad.

El cocinero a cargo del proyecto es Martín Posternak, que se formó en Buenos Aires y completó su recorrido profesional en cocinas de cruceros que recorrieron distintos mares, además de pasos por restaurantes de Toronto y Montreal. De regreso en el país, administró durante una década un café porteño y, antes de cerrar ese ciclo, inició la búsqueda de un lugar donde pudiera montar algo distinto. La propiedad del pasaje Río Piedras apareció como punto de partida: fue demolida y reconstruida desde los cimientos, en una obra larga que el cocinero aprovechó para profundizar su formación. Durante ese período se especializó en charcutería y elaboración de pastas, y completó la carrera de sommelier de carne. Emiliano Belardinelli, cocinero y charcutero, se sumó al equipo como responsable del área de chacinados.

Cinco rubros, una misma cocina a la vista

El local, de aspecto industrial y con la cocina abierta al público, trabaja como un centro de producción con venta minorista, según la definición de su fundador. En el mismo espacio conviven un pastificio, una panadería, una salumería, una pastelería y un despacho de comidas calientes. La propuesta admite dos modalidades de consumo: compra de productos para llevar y consumo en el lugar, con una oferta acotada de mesas para quienes prefieren sentarse a probar los sándwiches y las preparaciones del día.

Los fines de semana, la fila para retirar pasta fresca se extiende hasta la vereda, lo que da cuenta del arraigo que el emprendimiento consiguió en el barrio en pocos meses. La cocina trabaja a la vista y los clientes pueden observar el movimiento de los cocineros mientras eligen entre las distintas especialidades, una dinámica que el equipo buscó como parte de la identidad del lugar.

  • Pastificio: sorrentinos, agnolotis, florentinos y otras variedades para retirar por caja, desde 15.000 pesos.
  • Panadería: medialunas laminadas y cinco variedades de pan.
  • Salumería: charcutería artesanal de producción propia, con salame chacarero, nduja, bresaola, guanciale y porchetta, entre otros, en porciones desde 100 gramos.
  • Pastelería: postres desde 10.000 pesos.
  • Despacho de comidas calientes: sándwiches y viandas para retirar o consumir en el local.

Sándwiches y viandas: la propuesta para el mediodía

Los sándwiches se elaboran con pan artesanal y chacinados de producción propia, y se sirven únicamente de 11.30 a 15.30. El de milanesa de pollo, que lleva pebete tostado, mayonesa, lechuga capuchina, white cheddar y pickle de pepino casero, se ofrece a 19.000 pesos. El de pastrón, en pan de molde con pickles y una mezcla de mostazas, se expende a 25.000 pesos. El local oferta también opciones desde 14.500 pesos para quienes buscan una variante más accesible dentro de la misma carta.

Entre las comidas listas para retirar se cuentan pastas con salsa en bandejas de aluminio, empanadas a 4.500 pesos, pastel de papas a 15.000, vitel toné a 19.000 y una tarta de jamón y queso con cubierta de azúcar caramelizada a 11.500. Los precios y los horarios de cada rubro pueden variar, por lo que se recomienda consultar antes de acercarse, en especial durante los días de mayor concurrencia.

Recomendaciones para llegar y contacto

Para quienes conduzcan desde el centro, el recorrido por la Avenida del Libertador es el camino más directo hacia Núñez, aunque en horario pico suele registrarse congestión a la altura de la General Paz. Quienes se movilicen en transporte público pueden combinar subte con colectivos que pasan por la zona. En días de viento Zonda —fenómeno propio de la región cuyana, poco frecuente en la Ciudad de Buenos Aires— se sugiere consultar el estado de las rutas y el pronóstico antes de emprender el viaje. Para evitar sorpresas, lo más prudente es confirmar la carta del día, los precios vigentes y los horarios de cada rubro a través de los canales oficiales del local antes de visitarlo.

Por consultas, la recomendación oficial del establecimiento es escribir a sus redes sociales o al contacto publicado en su perfil comercial, donde el equipo de Martín Posternak y Emiliano Belardinelli responde sobre disponibilidad de productos, encargos especiales y reservas de sándwiches para el mediodía.

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Inés BaigorriaTurismo

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