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Sábado, 3 de octubre de 2026
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Una cama en Villa La Angostura a cambio de barrer, pintar y arreglar el jardín: la movida que seduce a los voluntarios

Una plataforma internacional recluta colaboradores para un proyecto de permacultura y bioconstrucción en el sur neuquino: a cambio de 25 horas semanales de trabajo, ofrece alojamiento, desayuno, bicicletas y dos jornadas libres para recorrer la zona.

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Javier RiverosSociedad y vida cotidiana · · 3 min de lectura
Una cama en Villa La Angostura a cambio de barrer, pintar y arreglar el jardín: la movida que seduce a los voluntarios

La tarde cae pesada sobre la Ruta 40 y el aire de Villa La Angostura tiene ese tono fresco que invita a aflojar el paso después del verano. En las afueras del pueblo, donde los cerros se recortan contra el cielo y los árboles parecen conversar con el lago, hay un emprendimiento que viene llamando la atención de viajeros de todo el mundo: un proyecto de permacultura y bioconstrucción que, en lugar de cobrar estadía, propone un trueque tan viejo como la humanidad: poner el cuerpo a cambio de un techo. Acá, a unas pocas horas de Bariloche, la movida empieza a sonar fuerte entre quienes quieren conocer la Patagonia sin gastar una fortuna y, de paso, llevarse algo más que fotos.

La convocatoria se canaliza a través de Worldpackers, una plataforma que conecta a voluntarios con anfitriones de distintos países. El anfitrión, un vecino con quince años de experiencia en este tipo de iniciativas, abrió un cupo para recibir personas que quieran sumarse a las tareas del lugar a cambio de alojamiento. La mecánica es simple: 25 horas semanales de trabajo, repartidas en distintos días y horarios, a cambio de una cama en un dormitorio compartido, desayuno, uso de lavandería, bicicletas para moverse y acceso a espacios comunes y actividades. Para participar hay que permanecer al menos 14 noches y postularse con un perfil en la plataforma. La disponibilidad depende de cada período, de las necesidades del proyecto y de la cantidad de postulantes que se presenten.

Qué hay que hacer y qué se gana a cambio

Qué hay que hacer y qué se gana a cambio

  • Pintura, decoración, construcción, reparaciones, jardinería y mantenimiento general del predio.
  • 25 horas semanales distribuidas en diferentes días y horarios.
  • Alojamiento en habitación compartida con desayuno incluido.
  • Uso gratuito de lavandería y bicicletas para desplazamientos.
  • Acceso a espacios comunes y a las actividades que se organicen en el lugar.
  • Dos días libres por semana para recorrer Villa La Angostura y sus alrededores.

Antes de ilusionarse con el paisaje, conviene tener en cuenta algunos detalles. Los pasajes, los traslados, la documentación personal y cualquier gasto que no figure expresamente entre los beneficios corren por cuenta de cada voluntario. Es decir: el vuelo o la combi hasta Neuquén, el colectivo hasta el pueblo, la comida del mediodía y la noche y lo que se le ocurra gastar a uno en un chocolate o un trekking, queda afuera del acuerdo. La convocatoria también pide un conocimiento básico de español, algo lógico en un pueblo donde la lengua que se habla en la vereda es el castellano rioplatense de toda la vida. Pueden postularse personas que viajen solas, parejas o grupos de amigos que quieran compartir la experiencia.

Para organizar una estadía, el primer paso es entrar a la plataforma, revisar las condiciones, chequear la disponibilidad según el mes que a uno le interese y mandar la solicitud al anfitrión. El sistema muestra cuántas plazas quedan abiertas en cada período, de modo que no hay que improvisar sobre la marcha. Una vez aceptado, el voluntario se compromete a cumplir con las horas de trabajo y, a cambio, se lleva algo que muchos definen como invalorable: la experiencia de vivir una temporada en la montaña, hacer amigos de distintos países y aprender oficios manuales que en la ciudad se perdieron. Como me dijo una vez un vecino de la zona, mientras cebaba un mate en la galería: 'Acá el que viene a trabajar se va enamorado, y el que viene de paseo termina pidiendo un turno para volver con la pala'.

JR
Javier RiverosSociedad y vida cotidiana

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