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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Criar a un bebé en la Argentina ya cuesta cerca de $19.000 por día, y el cuidado pesa más que la leche en polvo

El INDEC publicó su estimación mensual y volvió a dejar al descubierto una realidad que las familias conocen: criar a un menor de un año exige $570.832 al mes, de los cuales más de dos tercios corresponden al tiempo dedicado, no a lo que se compra.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo · · 6 min de lectura
Criar a un bebé en la Argentina ya cuesta cerca de $19.000 por día, y el cuidado pesa más que la leche en polvo

Estoy escribiendo esta nota con el cielo cubierto y una garúa fina que cae sobre los campos del oeste bonaerense, una mañana húmeda que complica la aplicación de los tratamientos sanitarios en la vid y que me recuerda, una vez más, que cuando el clima aprieta lo que se mueve primero es el tiempo: el que se le dedica al cultivo, el que se pierde en una tarea que no sale, y el que, de manera mucho más profunda, cada familia le destina a un hijo que todavía no sabe decir mamá. Es que de eso se trata el último informe del INDEC sobre el costo de crianza de un bebé menor de un año, que volvió a poner sobre la mesa una cifra que, traducida al lenguaje de todos los días, significa algo bastante simple y bastante abrumador al mismo tiempo: mantener a un recién nacido en la Argentina cuesta hoy $570.832 por mes, unos $19.000 por jornada, y en un año completo el acumulado supera los 6,8 millones de pesos.

Lo que el organismo construye mes a mes es, en realidad, una fotografía de dos planos que rara vez se miran juntos, porque uno se lleva todos los titulares y el otro se gana el sobresalto en el supermercado. El primer plano es el de los bienes y los servicios: la leche, los pañales, la ropa que dura tres meses, los traslados al pediatra, la sala cuna o el jardín cuando se consigue, todo prorrateado según lo que un adulto consume y volcado al universo mucho más chico de un bebé. En septiembre, ese componente alcanzó los $184.912 mensuales, con un aumento interanual del 38,7% respecto de los $133.300 que costaba un año atrás. El segundo plano, y acá está el dato que hay que mirar dos veces, es el del cuidado: el INDEC estima que un menor de un año demanda siete horas de presencia por jornada, unas 147 horas mensuales, y las valoriza al precio de mercado de quienes se dedican al cuidado de personas en casas particulares, alrededor de $2.625 la hora. El resultado son $385.920 mensuales, que representan el 67,6% del total, y que crecen al 27,1% interanual, desde los $303.687 de septiembre de 2025.

Por qué el cuidado pesa más que la leche en polvo

Me parece importante detenerme en ese número porque es el que explica, mejor que cualquier otro, por qué la cifra global del INDEC suena tan alta y, al mismo tiempo, tan ajena para una porción enorme de los hogares argentinos. De cada $570.832 que el organismo dice que cuesta criar a un bebé, casi $386.000 corresponden al tiempo dedicado, no a lo que se compra en la farmacia, en la verdulería o en la tienda de indumentaria infantil. En la mayoría de las familias ese cuidado lo aportan madres, padres, abuelos, tíos o vecinos sin que pase por ninguna factura, y el informe lo que hace es ponerle un valor económico a algo que culturalmente se da por sentado. Cuando ese trabajo se tiene que contratar, porque no hay red familiar, porque ambos padres trabajan o porque la decisión es profesional, el monto aparece de golpe en el presupuesto, y empieza a competir con el alquiler, con el crédito, con el Colegio de los chicos más grandes y con el supermercado del mes, que es exactamente la zona en la que yo, como cada vez más familias, empiezo a sentir que algo no cierra.

  • Menores de 1 año: $570.832 por mes (bienes y servicios, $184.912; cuidado, $385.920). Equivale a unos $19.000 por día y a $6.849.984 en doce meses.
  • De 1 a 3 años: $679.816 por mes. Es la franja más cara, porque todavía no ingresan al jardín formal y la demanda de cuidado sube a 8 horas diarias.
  • De 4 a 5 años: $579.752 por mes. Baja el peso del cuidado y crecen los bienes y servicios, en especial educación y alimentación.
  • De 6 a 12 años: $728.850 por mes. El componente más alto de la tabla, impulsado por útiles, transporte, indumentaria escolar y actividades extracurriculares.

La comparación con septiembre de 2025 tampoco deja lugar para la duda: en un año, la canasta de crianza de un bebé pasó de $436.988 a $570.832, un salto del 30,6% que corre muy por encima de cualquier índice de salarios y que, leído en conjunto con la dinámica de la Canasta Básica que mide el propio INDEC, termina de dibujar el escenario que ya perciben las familias, sobre todo las de los cinturones periurbanos donde yo me muevo, donde los ingresos formales suelen llegar a fin de mes con lo justo y donde la pregunta ya no es si se ajusta, sino qué se ajusta primero.

De la cuna al mostrador: qué se discute y qué todavía no se resolvió

Yo lo resumo así, con una expresión que uso cada vez más seguido y que, creo, describe el problema completo: de la cuna al mostrador hay un trayecto enorme, y cada vez más familias lo están recorriendo sin red. Porque el dato de fondo del informe es que criar a un bebé es, técnicamente, dos tercios trabajo no remunerado y un tercio gasto directo, y la política pública todavía no terminó de hacerse cargo de esa ecuación. La licencia por paternidad lleva años discutiéndose y siempre se choca contra el mismo argumento presupuestario, los topes de las asignaciones familiares quedaron desactualizados frente a una suba del 30,6% interanual, el financiamiento de las salas cuna en muchas provincias se sostiene con aportes discrecionales y los programas de cuidado domiciliario para personas con dependencia severa siguen llegando a una porción mínima de los hogares que los necesitan. Mientras tanto, el INDEC cumple con lo suyo y publica la cifra, y las familias, que son las verdaderas autoras de esa economía silenciosa, siguen haciendo el resto con lo que tienen.

Antes de cerrar, le pregunté a una viñatera del departamento de San Martín, Mendoza, que acaba de tener a su primera hija, cómo se hace para llegar a fin de mes con esos números en la cabeza, y la respuesta me terminó de confirmar algo que yo ya sospechaba: 'Yo no pienso en $19.000 por día, pienso en que cada noche mi hija necesita que alguien esté, y eso no lo resuelve ningún índice'. Tiene razón, y tiene razón dos veces: porque esa hora de presencia que el INDEC valora a $2.625 vale mucho más, y porque, mientras el Estado no resuelva el cómo se financia el cuidado de los más chicos, esa discusión seguirá siendo un número grande en un papel y una pelea chica, cotidiana, en cada casa.

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Hugo ElizondoVitivinicultura y campo

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